Fotohistorias

domingo, 6 de junio de 2010

El Santo

El Santo dice:
"Va a llover"
Tras dos días de tormenta.
Aun así,
quien sea poco observador,
pensará que es él
quien trajo la lluvia.



martes, 25 de mayo de 2010

Las Amapolas son Rojas


Las he visto enormes,
pequeñas, somníferas,
bellas,
al lado de caminos,
en eriales y minas abandonadas.
Algunas escondidas a las vista,
otras me saltaron a los ojos.

Las he visto que se mecen al viento,
como una caña de bambú,
y otras que pierden los pétalos
con las primeras brisas.

Después de varios años de observación
y consultando gruesos tratados botánicos,
tan sólo puedo decir:
Las Amapolas son Rojas.
.......................................

Última hora; se han dado casos de albinismo
en la especie Papaver rhoeas,

Las amapolas son amapolas.





jueves, 13 de mayo de 2010

Le dolía la primavera (Voilà l'été)



No hacía ni una estación que era

y ya soñaba con la siguiente parada,
con los calores de verano.
Le dolía la primavera.
Rara entre las flores del bosque,
miraba al sol soñadora,
soñando que no se parara nunca.
Le dolía la primavera.
Por las noches se cantaba sola
"Les négresses vertes - Voilà l'été"
y reía, pero reía sola.
Le dolía la primavera.
Pero ella, que no sabía nada de astros,
ni de rotaciones,
ni tan siquiera de calendarios,
si sabía que nada es eterno,
que no se eternizan las penas,
que algún día sus canciones
saldrían de la noche
viajarían por las luces del verano,
aunque ahora, en esta estación,
fuera la única flor
a la que le doliera la primavera.

http://www.youtube.com/watch?v=Hyd7ge1zjp8

sábado, 17 de abril de 2010

Casi una flor







Hoy casi te he visto,

no te he arrancado

porque casi nadie mejor que tu

sabe cual es tu sitio.

Me he acercado y, casi,

me gusta tu aroma.

Te movías tanto con la brisa...

Al final casi

he conseguido retratarte.

A pesar de todo,

casi no tengo dudas,

mañana cuando vuelva,

seras, casi, otra vez, una flor de Jara










domingo, 4 de abril de 2010

Niebla



Voy por el mismo camino que las dos semanas anteriores. Esta vez la única diferencia es la niebla que por fin hace acto de presencia. No me desagrada, refresca mis ideas y mi respiración parece más limpia, por eso camino despacio. Tras casi 15 días de recorrer las mismas calles a la misma hora las caras me van resultando conocidas. Pero hoy es distinto, todo el mundo esta descontextualizado sin tener de fondo la National Gallery o la estacion de trenes. Hasta los colores pierden importancia y se atenúan para dar paso a siluetas y caras sin adornos.Miro a Myriam y es otra persona, sin aditivos, sin engaños, pero sigo en silencio. Seguramente ella también me vea desnudo, pero tampoco dice nada. Caminamos. Al llegar a la parada de Princess Street las luces hacen aparecer los colores de nuevo, sonreímos al ver las filas de escoceses ordenados esperando para subir a la línea 16. Comenzamos a hablar de cosas divertidas y bromeamos todo el tiempo hasta que llega su autobus.

martes, 12 de enero de 2010

Inmigraciones




Desde mi ventana el paisaje de Oujda es seco y agreste. Monótono como si tuviera miedo a descompasar el traqueteo del tren. Los pocos árboles que aparecen en las afueras son eucaliptos. No importa.
Cuando pisas el suelo en las estribaciones del Rift la vida no tiene más remedio que ser dura, deshidratada, lenta como si el reloj biológico estuviera a punto de agotar sus pilas. Cuando andas sobre esta tierra pierdes poco a poco el líquido vital, se evapora tu energía y empiezas a morir sin darte cuenta. Tu minúscula existencia importa poco en esta inmensidad rígida y polvorienta en la que, hagas lo que hagas, todo seguirá igual a la mañana siguiente.



http://www.youtube.com/watch?v=mN5GlQu6ZNE&feature=related


domingo, 27 de diciembre de 2009

miércoles, 9 de diciembre de 2009

martes, 8 de diciembre de 2009

jueves, 17 de septiembre de 2009

Papini


Giovanni Papini había viajado durante toda su vida alrededor del mundo.Había acumulado experiencias, conocido todo tipo de gentes, dormido en el suelo y en camas palaciegas, comido manjares y sus restos y escuchado todas las melodías y lenguas de la Tierra.

Era ya anciano cuando, en sueños, tuvo una conversación con el Gog, protagonista de uno de sus libros.El Gog le contó a Papini como había sido su periplo por el Mundo, tal y como el mismo Giovanni se lo había diseñado en su novela.
Al despertar Papini supo que tendría que volver a visitar todos los lugares que ya conocía. Pero esta vez sí, sin prisas, sin ansias, haciéndose parte de cada destino. Buscó su antigua mochila y se puso en marcha. Caminaba despacio, aún le que quedaba toda una vida por delante...

martes, 28 de julio de 2009

El Inventario



Hacía tan solo tres días desde que lo habían fusilado y ya fueron a su casa a hacer inventario de sus pertenencias. Todo lo que antes era suyo ahora pasaría a las manos de aquellos hombres de camisas negras y sonrisas cínicas que habían entrado en su casa sin llamar, como una jauría de lobos.
- Con el salón acabamos la casa de este rojo: 3 sillas, una mesa, una mesita de café, la cajonera y el mueble grande... Firme aquí.
Eduarda cogió la cuartilla con manos temblorosas y la leyó detenidamente. Después sonrió.
-!De qué cojones te ríes¡
-Como no pongais también las dos sillas en las que estamos sentados van a pensar en el pueblo que firmamos en el suelo.
______________________________

Por la tarde, en el patio de casa los minutos pasaban en silencio. Ninguno de sus tres hijos se atrevía a levantar a la voz en sus juegos. Eduarda se mecía acompasadamente, la mirada perdida. No hubo cena esa noche. Parecía que le habían arrebatado el espíritu. Sus hijos la miraban y veían un relampageo en sus ojos detrás del velo de tristeza. Tenían miedo.Les mandó a la cama temprano, lo hizo sin pronunciar una palabra, con un gesto suave mostrando la palma de la mano.
Desde sus habitaciones comenzaron a oír ruidos extraños. Cada uno de ello lo interpretó como su fantasía quiso. Según se confesaron días más tarde, imaginaron lametazos de toro, enjambres de avispas y pisadas de soldados en la arena. Luego los ruidos cesaron y la noche recuperó su tranquilidad.
Al amanecer, los tres hermanos reunidos en la cocina se miraban desconcertados. Su madre siempre les esperaba con la leche caliente.María, la mayor, agarró de la mano a sus hermanos y subió las escaleras hasta el cuarto. Al abrir la puerta allí estaba su madre,respirando tranquila, dormida, sonriente, con un bote de pintura y una brocha recién usada a los pies de la cama. Una cama que a partir de entonces sería roja, como su marido,el que hacía tres días creían haberle arrebatado.

Solo tiempo después María, Isabel y Jesús comprendieron que su madre había estado haciendo el amor toda la noche, con una pasión que va más allá de la carne. De ahí su cansancio, por eso su sonrisa.

jueves, 23 de julio de 2009

María


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Prometo a Patricia que no volveré a acostarme en solidaridad con ella, pero cuando vuelvo a casa, caigo rendido hasta las diez y media, llevo varias noches sin dormir bien y estoy agotado. Ayer pasamos por la zona enfrente del ferial y quiero ir a tomar a tomar café allí, parece interesante. Tengo que bajar hacia la derecha del camino principal y encaminarme hacia la bahía. Poco a poco van desapareciendo las tiendas y el bullicio del centro y el ambiente se torna sórdido, parece que incluso hace más calor. Busco un bar pequeño y viejo. Cuando lo encuentro pido un café con leche y con hielo, como siempre. Repaso las 6 fotos que acabo de realizar y me dispongo a leer mi guía de viaje, . Pasan unos minutos y el hombre que está a mi espalda y que sospecho lleva rato observándome inicia una conversación (“¿ cómo puedo congelá la imagen del toro?,¿qué son la iso?”). Estaba leyendo una biografía de no se que personaje, y poco a poco me va dando pinceladas de la suya, a la vez que sigue interrogándome sobre cuestiones técnicas(“cómo yo soy novillero puedo adelanta´me al movimiento, pero me han dicho que debo utilizá siempre el modo ráfaga”). Salgo fuera y le muestro como puede hacer un barrido a un coche y dotar la escena de movimiento.Aun así prohibiría su fiesta nacional .(“¿cómo puedo hacé pa que el flá me funcione a alta velocidá?”). Cuando entramos, ella entra con nosotros(“un sumo de naranja”).Parece interesada en nuestra conversación desde el principio. Sólo sus ojos rebosan salud, son de color caramelo y mirada cristalina(“¿eré de aquí?), el resto de su cuerpo parece un reflejo de su vida(“yo no, yo soy del Puerto, pero mi padre mató un hombre y me dieron aquí en adopción). Atreviéndome a especular, pienso que tampoco le fue demasiado bien después. Su voz está cascada, pero habla con seguridad ("illo yo a mi hija no le deja alejase mucho en el parque,no sea que le afisie una culebra como a la chiquilla de la tele"). El novillero me estrecha la mano y me da las gracias tres veces antes de marcharse finalmente. Ella sigue interesada en mi("¿ere´fotografo?"). Conversamos durante unos minutos, cuando me dispongo a salir, deja su zumo y me acompaña a la puerta para indicarme donde está la estatua de Camarón del barrio. Pero yo quiero fotografiarla a ella(“salgo mu fea siempre”). Mientras miro por el visor me apunta con su seno menudo.Sale guapa, quiero mandarle el retrato(“que va tío, no tengo correo electrónico”). Me despido y vuelvo a casa, ha pasado una hora y no me he dado cuenta. Subiendo otra vez hacía el centro comienzo a ver el retrato, amplio a la altura del pecho y el crucifijo de madera, entonces caigo en la cuenta de que ni siquiera le he preguntado cómo se llama.Se me ocurre que María puede ser un buen nombre. Cuando llego al paseo principal, me sumerjo de nuevo en el bullicio y mi mente navega ya por otros mares. Acelero el paso, acabo de recordar que también prometí a Patricia que haría los bocadillos para la tarde y no quiero fallarle otra vez.

martes, 14 de julio de 2009

LOCO¡


Decía don Miguel, que loco es el que está solo. Quizás nos quiso decir también que el que está solo se cree loco. Creo que si es así, hacen faltas más víctimas de la demencia. Si tú estás entre los que quieren ser un loco deberás tener en cuenta que no es tarea fácil y no dejarte llevar por las falsas apariencias. Tendrás que ser negro, cuando todos sean blancos, ir a beber cuando todos estén comiendo, pararte cuando todo esté en movimiento, o moverte cuando todo esté parado o ir hacia la izquierda cuando toda vaya hacia la derecha. Pero no creas que todo es así de sencillo, los psiquiatras de la vida no te lo pondrán fácil y te tenderán trampas para que no comprendas nada. A veces tendrás que ser cuerdo porque te demandarán locura, poniéndola de moda en ese momento, te sentirás perdido y hasta los locos oficiales te darán la espalda. Otras veces deberás seguir el rebaño y no distinguirte de él en nada, como una oveja más. No te preocupes, estarás en ese momento también en el camino perfecto para ser un loco de categoría. Ya te digo que para eso no hay normas fijas, solamente hay que tener los ojos bien abiertos, estar preparado e informado, para poder adaptarte a cada situación. Además, no puede uno ser demente todos los segundos de su vida, pero esos momentos, gózalos con intensidad. En mi caso, y quizás por que soy consciente de la dificultad que todo esto entraña y de lo difícil y laborioso que es todo este proceso, solamente dejo escapar una sonrisa cada vez que alguien me dice “¿Manu, estás loco¡”
http://www.youtube.com/watch?v=ZnbD9mLDPEQ




sábado, 27 de junio de 2009

Cuento de la payasa triste





Cuento de la payasa triste



Había una vez una payasa que hacía las delicias de todo el mundo: niños padres, madres, abuelas, abuelos. Todos y cuando digo todos, quiero decir todos sin excepción.


Cada vez que nuestra payasa salía al centro de la pista disfrutaba mirando los colores de la gente y escuchando las risas de niños y adultos. Ese gozo lo transformaba y era devuelto al público en un fabuloso feedback.


Quién disfrutara de sus armónicos movimientos, sus acrobacias y su contagiosa sonrisa tenía asegurada, al menos, una semana de felicidad. Aunque es cierto que se han dado casos de personas que estuvieron felices hasta un mes, este dato no ha podido contrastarse

Justo antes de cada actuación su amigo, el payaso Julián, le regalaba una flor con la que ella se adornaba el pelo. La payasa notaba que se la reactivaba el corazón, mandando sangre fresca a todos sus sentidos preparándola para sumergirse en el mar de colores y sonidos de cada tarde.


Así transcurría la vida de la payasa, una vida normal, como puede ser la tuya o puede ser la mía.

Un día, como era de esperar en este tipo de cuentos, no estaba Julián con la flor antes de la actuación, pero la payasa no se preocupó en exceso, sabía que eran los sonidos y los colores los que le daban la fuerza. Salió al escenario con naturalidad, pero al poco tiempo parecía que le hubieran puesto bolsas de hielo en la boca y las articulaciones. Sus movimientos eran torpes, descoordinados, sin gracia. Intentó hacer los movimientos con alegría, pero parecía que cuando más lo intentaba más hielo ponían en las bolsas imaginarias. El público ,angustiado, la miraba con incredulidad, que poco a poco se fue transformando en una enorme pena.

Un año entero pasó nuestra payasa sin salir de la rulot de la tristeza. Cada dos días sus amigas del circo le pasaban la comida por el único ventanuco que dejó entreabierto.

Cuando estaba despierta permanecía con los ojos cerrados. Cuando soñaba lo hacía en blanco y negro y sin sonidos.


Un día, sin que hubiera aparecido un enorme rayo en un cielo despejado, ni se hubiera posado un mirlo blanco en la rulot, la payasa soñó que actuaba de nuevo, estaba en el centro de la pista, sin risas, sin colores, sin la flor en el pelo. No había nadie para disfrutarlo, pero daba igual, a ella le gustaba hacerlo. De repente reparó en un pequeño ruido, como de un ratoncillo, que procedía de la primera fila. Cuando se acercó encontró a una niña regordeta y disfrazada de payasa como ella,que no paraba de reír con la mano en la boca para amortiguar los ruidos, si el sueño no fuera en blanco y negro, podríamos apreciar que la niña se iba poniendo cada vez más y más roja de contener las risas. La payasa, asustada, agarró su mano y liberó su boca,apareciendo una cara que le era conocida..., asombrada comprobó que esa niña en realidad era ella. Entonces, sin darle tiempo a salir de su sorpresa, salieron carcajadas tan fuertes y potentes que nuestra payasa no tuvo más remedio que despertar de su sueño.

Quedó confundida porque , al contrario de lo que la mayoría esperaríamos de una payasa, ella no creía en los sueños. Pero este logró sacarla de su letargo. Quedó meditando,ya no pensaba en Julián, ni en la ropa del público, ni en las carcajadas que llenaban la pista. Esta vez pensó en aquella niña, en sus deseos infantiles y en sus ilusiones. Deseó como nunca había deseado antes que la sonrisa de esa niña fuera eterna. Abrió los ojos se fue al espej,se maquilló de nuevo y salió de la rulot corriendo para llegar a tiempo a su actuación de esa tarde.

jueves, 18 de junio de 2009